
¿Listo para entrar en terrenos controversiales? Porque si hablamos de todas las ventajas y posibilidades de las herramientas de producción musical modernas, no tardarán en aparecer las voces críticas que extrañan una época donde lo que se escuchaba en determinado disco era fiel reflejo de lo que el artista era capaz de hacer en vivo. Nada de trucos, nada de engaños. Pero todos sabemos cómo fue cambiando aquello de la mano de avances como la grabación multipista, la posibilidad de pinchar tomas una y otra vez, los secuenciadores, las infinitas capacidades para cortar, copiar y pegar de la grabación digital, etc. Como resultado, estos avances de la técnica hicieron posible que todos pudiesen producir música de al menos impecable factura técnica, sin mayor esfuerzo.
Una de las posibilidades cuyo uso (y abuso) genera más polémica, son las herramientas de afinación vocal. Simplemente porque corrigen a un cantante en el único aspecto en que no debiera necesitar corrección. En otras palabras, se supone que un cantante debiera cantar. La controversia sigue en alza cuando nos damos cuenta que estos procesos no sólo son usados en el estudio, sino también para mejorar performances en vivo y en directo. Nunca se dan muchos nombres, pero hay muchos ingenieros que cuentan que no son pocos los artistas consolidados que necesitan intensas sesiones de tratamiento post-grabación o algún equipo oculto tras bambalinas.
Otros aprovechan las posibilidades con bastante menos delicadeza. Es el caso de algunos estilos de música electrónica, reggeaton, hip-hop, en que no hay necesidad de engañar a nadie. Allí simplemente se hace evidente el uso del famoso Autotune porque sus parámetros están ajustados para hacerse completamente evidente. Incluso, se podría decir que se usa como un efecto más que como una forma de arreglar algo. Puede que a quienes gusten de esta música no les moleste el resultado grabado, pero el problema surge cuando en vivo uno espera que el artista realmente cante.
El mercado ofrece varias herramientas de este tipo. La más conocida sin duda, Antares Autotune, un plug-in que proclama ser el “plug-in más vendido de la historia”. Otro software que algunos señalan como bastante superior es Melodyne. También, existen cada vez más unidades hardware que incorporan al menos herramientas de corrección tonal básicas. Cabe mencionar a TC Helicon, una compañía dedicada específicamente a productos para el vocalista. Boss también, como no, ofrece pedales de procesamiento vocal que incluyen corrección tonal en tiempo real.
Pero, ¿qué funciones podemos esperar en estos productos? Sobre todo en los plug-ins como Autotune o Melodyne, el proceso puede ser desde muy simple a un verdadero trabajo de joyería que necesita a un experto al mando. En el lado simple, basta con pedirle al programa o procesador que afine cada nota al semitono más cercano, lo que resulta bastante efectivo si el cantante no se aleja mucho de las notas correctas. Las cosas se pueden ir complicando si queremos definir un tono y una escala asociada en el que supone debiera mantenerse la toma. Avanzando incluso más allá, surge la posibilidad de afinar cada nota de forma individual, lo que sin duda, desemboca en resultados bastante mas trasparentes porque podemos procesar algunas notas y otras no. Sin embargo, esto también implica tiempo, conocimiento y oído.
También cabe destacar que Melodyne, por ejemplo, no sólo permite ajustar la afinación de la voz, sino también otros aspectos fundamentales como el fraseo rítmico, vibrato, nivel y las llamadas “formantes”. Este último parámetro resulta particularmente interesante, pues permite controlar el timbre mismo de la voz sin cambiar el tono o tiempo. Usando todos los parámetros disponibles, uno puede pasar días enteros buscando el resultado ideal.
Finalmente, cabe preguntarse que si ya es posible cambiar el tono a voluntad, ¿qué evita que generemos segundas y terceras voces para armonizar una melodía? Surge así otra aplicación que es todo un mundo en sí misma y que le permite a un cantante hacerse acompañar con un coro virtual sin gastar todo el tiempo y ensayo que la solución de carne y hueso implica. Claro, como todo, requiere programar qué tipo de armonías queremos, qué armonía de acordes hay de base y otros parámetros que al final del día, vuelven a enfrentarnos a posibilidades que como en muchas otras cosas del estudio moderno, parecen infinitas.
|